Dale al play si quieres escuchar.

Now playing: Extreme ways, compuesta por Moby, no sé quién interpreta

19.10.09

Adiós a las letras

Abandono el blog por tiempo indefinido. Necesito entender qué está pasando. Por primera vez sé que no tengo ninguna idea de qué sucede o qué sucederá. No diré que los motivos son muchos, porque no existen motivos y esa es la razón de mi retiro. Adiós.

29.9.09

Extreme ways

"Extreme ways" es la canción que podemos escuchar al final de las tres películas de Jason Bourne. Esta canción de Moby me gusta más, extrañamente, no interpretada por Moby. Les dejo el enlace aquí arribita para que, por favor, la escuchen y la letra acá abajito para que, por favor, la lean. Algunas palabras cambian en esta versión, pero no encontré los lyrics correctos. Mis partes favoritas, remarcadas. Un saludo, amigos.

Extreme ways are back again
Extreme places I didn't know
I broke everything new again
Everything that I'd owned
I threw it out the windows, came along
Extreme ways I know move apart
The colors of my sea
Perfect color me

Extreme ways that help me
That help me out late at night
Extreme places I had gone
But never seen any light
Dirty basements, dirty noise
Dirty places coming through
Extreme worlds alone
Did you ever like it then?

I would stand in line for this
There's always room in life for this

Oh baby, oh baby
Then it fell apart, it fell apart
Oh baby, oh baby
Then it fell apart, it fell apart
Oh baby, oh baby
Then it fell apart, it fell apart
Oh baby, oh baby
Like it always does, always does

Extreme songs that told me
They helped me down every night
I didn't have much to say
I didn't get above the light
I closed my eyes and closed myself
And closed my world and never opened
Up to anything
That could get me along

I had to close down everything
I had to close down my mind
Too many things could cut me
Too much can make me blind
I've seen so much in so many places
So many heartaches, so many faces
So many dirty things
You couldn't even believe

I would stand in line for this
It's always room in life for this

Oh baby, oh baby
Then it fell apart, it fell apart
Oh baby, oh baby
Then it fell apart, it fell apart
Oh baby, oh baby
Then it fell apart, it fell apart
Oh baby, oh baby
Like it always does, always does

17.9.09

...
Con los poderes curativos de Ben Hawkins,
con un secreto oscuro como Dexter Morgan,
con un montón de fama como Vincent Chase,
con una respuesta como Gregory House,
con un corazón indeciso como el de Meredith Grey,
con el sentido inquebrantable de Jack Bauer,
con la belleza de Gabrielle Solís,
con el acento de Latka Gravas,
con lo judío de Seth Cohen.
...

26.8.09

La perfección está en el ojo ciego

¿Qué mejor idea de lo perfecto que la que tiene una persona ciega? Piénsenlo así: jamás ha visto a un ser humano ni a una pintura ni siquiera los colores. Lo único que tiene son las sensaciones, esas cosas extrañas que para Parménides representaban la falsedad. Según esto, la dóxa, la opinión, es sumamente engañosa, pues es móvil y cambiante, en cambio el pensamiento, se supone, es la única vía para llegar a la verité, ¿usted va a creer?
Regresando al asunto del ciego, el ciego sólo puede asirse del sentido y, por lo tanto, sus ideas sólo se basan en opiniones. ¿Y por qué no en pensamientos? Porque, me parece, para llegar al pensamiento hay que conocer el objeto pensado y, si de perfección se trata, ¿cuál sería el parangón de la perfección para un ciego? Carecería de un sistema comparativo, al menos, visual (podemos decir que este ciego sabe cuándo una voz es bella o sonora y cuando es tosca o quieta). Entonces, ¿todo es perfecto a los ojos de un ciego?
Todo esto me vino al pensar en la idealización que el hombre tiene sobre la mujer y que la mujer tiene... sobre la mujer. Los estándares de belleza, cambiantes según la época, determinan no sólo la atracción física y el deseo sino que condicionan la propia capacidad de admirar la belleza y de definir conceptos como perfección, armonía, complicación, estética. Por lo perfecto entiendo una sincronización o un conjunto de características en equilibrio (90-60-90, un libro con el texto justificado, un triángulo equilátero), pero la perfección nunca ha sido una cualidad propia del ser humano: que el ser humano la pueda lograr es una cosa, pero que el ser humano la tenga es otra muy distinta. La mujer perfecta y el hombre perfecto son y no son, se suscribe, por lo tanto, en la opinión, en la dóxa: sólo existen en las sensaciones, son cambiantes, móviles. Ella para mí es perfecta, pero no lo será para los demás. Por eso, ella, para el ciego, y todas las demás ellas, para el ciego, son perfectas. Perfectas, al menos, en un plano superficial.

Colorario:
¿Y si este ciego de pronto ve, qué? No hablemos de Marianela, sino que... a un ciego, en edad adulta, ¿le atraerán de pronto las mujeres? ¿Cómo atravesó su adolescencia siendo ciego? ¿Cómo reaccionó su cuerpo ante la necesidad del contacto femenino? ¿Qué era lo femenino para este ciego? Sabrá de la existencia de las mujeres y las reconocerá, quizá, por su diferente voz, pero ¿sabrá de su apariencia? ¿Y si cree que un hombre es una mujer se sentirá atraído por los hombres? Necesito hablar con un ciego...

17.8.09

Promesa

Prometo solemnemente que, en cuanto haya internet, las actualizaciones surgirán cual hierbas malas en el jardín de la casa.

16.7.09

Chomsky sobre Cuba


El filósofo Noam Chomsky, crítico de la cultura Norteamericana, hace su reflexión sobre la situación de Cuba frente a los Estados Unidos, en una entrevista otorgada a Heinz Dietrich.

Chomsky expresa que Estados Unidos no invadirá Cuba mientras que tema una posible resistencia armada. Su idea es liberar sin costo alguno para su Imperio, espera hasta que la situación interna sea tan mala, que las tropas estadounidenses puedan invadir sin oposición.

12.6.09

Trozos

Era la segunda vez que la veía y no sé por qué me daban unas ganas terribles de llorar.
Hincarme y verle los pies y derramar mis lágrimas en sus dedos.
Seguramente tenía pies bonitos. Ya saben, tenía la mirada, esa mirada que dice que tienes pies bonitos. No pude averiguarlo porque su tacón era cerrado. Pero debía de tenerlos.
No pudimos hablar y fue mejor.
Yo la llamé Trozos porque su conversación parecía siempre estar en pedazos.
Me imaginé hablando con ella, borracho, contándole anécdotas sobre mis amigos, prometiéndole que ellos eran mil veces mejores que yo.
Trozos me veía y no sonreía mucho.
Trozos parecía pintada a trazos. Si ella me hubiera permitido pintarla, habría sido el mismo desastre: las mismas pinceladas inseguras que permearían un rostro de belleza indecisa.
Trozos nunca supo mi nombre y yo alguna vez supe el de ella, pero lo olvidé.
Ayer vi a Trozos. Habían pasado años. Le dije que había querido llorar enfrente de ella. Que ahora lo único que me quedaba para darle eran mis lágrimas. Trozos me sonreía. Trozos dijo que esa segunda vez que nos vimos, lo único que deseaba era compartir un pedazo de pastel conmigo.
Fuimos a comer pastel, Trozos y yo. Esta vez ella llevaba sandalias. Sí. Eran hermosos.