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Now playing: Extreme ways, compuesta por Moby, no sé quién interpreta

31.12.06

Una propinita, por caridad del cielo...


I don't tip because society says I have to. All right, if someone deserves a tip, if they really put forth an effort, I'll give them something a little something extra. But this tipping automatically, it's for the birds. As far as I'm concerned, they're just doing their job.
Mr. Pink en Reservoir Dogs (1992)

(algo así como: "Yo no doy propinas porque la sociedad dice que tengo que hacerlo. Está bien, si alguien merece una propina, si realmente se esforzaron, les doy algo extra. Pero esto de dar propinas automáticamente, es para pájaros. En cuanto a mí concierne, sólo están haciendo su trabajo".)

(Foto: ejemplo de mesera eficiente)

Resulta que estamos comiendo mi padre, mi madre, mi abuelo y yo en cierto restaurante semilujosoclasemedieronomecobrentantoycomomásomenosrico que está por mi casa. Y como siempre, haciendo honor al buen Tarantino y al célebre diálogo de Reservoir dogs, me rehuso a dar propina (aunque mis padres pagan, pequeña desventaja).

Llega la cuenta y mi madre, con la expresión de una niña que hace algo mal y no quiere ser descubierta, me pregunta si acaso la cuenta está correcta. Me fijo. Cobraron menos, todo un buffet menos. Como si alguno de los cuatro no existiera. Está bien, ya tengo demasiados problemas existenciales pero esto fue demasiado lejos. Que me ignoren por completo es ya en sí suficiente: que no me cobren por comer es prácticamente insoportable. Ahora va a ver cómo le dejo el ojo a esa mesera con pelo de mequieropareceraRoberta. Mis padres se ponen de pie, me toman de los brazos y me calman. Lo más seguro, concluimos, es que se haya equivocado.

Bien, fue un error. Pero además del pésimo servicio (faltaba mucha comida, no ponían cubiertos, no recogían platos sucios, no ofrecen cafés, ni siquiera un "que tenga feliz año nuevo") a la meserita se le ocurre equivocarse. Ok, seamos honestos, digámosle. PERO, amenazo a mis padres, no dejemos propina. Mi padre haciendo uno de esos números de humillación justificada que tan bien le salen (que consisten básicamente en decir una verdad abrumadora, imposible de rebatir) le regresa la cuenta a la mujer. Pero lo más indignante de todo es que la mujer ni siquiera nos agradeció el gesto de bondad. A la mujer seguramente le iban a rebajar sus buenos cien pesos por haber cometido ese error. Digo, no esperaba un "por honestos, la cuenta corre por la casa" de esos que salen en los programas moralistas disneyanos, pero ya de perdis un gracias. No, mi papá le dijo "gracias" y ella contestó "de nada". Así sin más.

Y mi madre le deja veinte pesos de propina. En qué mundo, Dios mío, en qué mundo...

4 comentarios:

Mely mely dijo...
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Mely mely dijo...

Jajajaja. ¿¿¿Qué onda con la meserita??? A lo mejor es como la mesera del juego, tenía tanta gente que se le olvido agregar una cuenta más. Lo bueno sería que como en el juego, tus padres se hubieran enfadado y abandonaran el lugar sin dejar propina. Pero no fue así. Tus papás quisieron hacer la obra buena del día. jajaja.

Besos... ;)

Anónimo dijo...

Yo trabajé en un café y sobrevivia todos los días con la propinaaa!!

jejejeje pero suelen ser así las meseras de ese lugar, me chocan!!!

Saludos desde el rancho!! los extrañoooo!
cyn

menchaca dijo...

Sorry por mi error suprimido!!!
=P