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Now playing: Extreme ways, compuesta por Moby, no sé quién interpreta

20.3.08

Del alma de Alma al alma dálmata


Teniendo esta vaga pretensión de querer decir más de lo que se dice (si no crean, yo me la paso escribiendo entre líneas para ver si los demás ven algo que yo no vea) y debido a los acontecimientos recientes que afectan a la vida de un joven aspirante a escritor (más aspirante que joven, añádase eficazmente), es inevitable preguntarse a dónde va uno cuando se muere, si es que va uno a alguna parte.

Tópese, sin búsqueda alguna, con los familiares que auguran el destino y que hablan de lo que no saben (y que ninguno de nosotros puede saber, con certeza): la persona caída en tan trágico suceso en estos momentos estará gozando de la dicha eterna, de los inumerables apoyos de seres intangibles. Póngase de ejemplo las películas: un ángel se enamora y sacrifica su vida por la de su amor; un tipo muere y hace trámites en el cielo. ¿Qué hay de la teoría del limbo?

Luego entramos en la idea de la reencarnación y pienso en muchas vacas en un prado verde, todas desalmadas esperando a que alguien entre en ellas. El colmo del colmo de pésimo gusto, sería que el alma se topara con un caballo y vaya usted a saber qué desgracia sería esa. Pero bueno, y si la reencarnación existiera, como han llegado a decir, ¿es el reflejo de los actos que hiciste? Así como Link transformándose en conejo, pues su alma era buena, ¿reencarnas en un animal feroz si es que luchaste toda la vida? ¿En un ser vil si fuiste malo? Pero, contradiciendo un poquito a Sócrates (que alguien me proteja de tan terrible atrevimiento), ¿no es acaso esta clasificación de animales (abeja = dulzura, zorro = astucia) impuesta por el ser humano? Si reencarnaramos en un animal dependiendo de nuestra vida, nuestros pecados y nuestra actitud, ¿en qué puedes reencarnar? ¿De cuando acá los animales tienen clasificación moral? Si actúan por instinto, no pueden ser ni buenos ni malos, porque no razonan: del razonamiento deviene la moralidad del hombre, de ahí es que uno decide, conscientemente, su comportamiento.

Continuando con Sócrates (emoción eterna el leer, aunque, confieso, no lo he terminado, el diálogo de Fedón... y, por cierto, ¿debo estar citando a Sócrates o a Platón?), ¿dónde están las almas cuando una persona fallece? Sócrates dice que marchan hacia los infiernos (que no es la idea cristiana que tenemos, ojo), pero antes, primero, comprueba que realmente existe el alma. Todo en la vida tiene su opuesto, ¿cierto? De la luz, la oscuridad; del día, la noche; de lo frío, lo caliente; de lo dulce lo amargo. Bajo este supuesto decimos que de la vida, ¿qué es lo opuesto? Muy bien niños, la muerte. Y en la muerte lo que se deja atrás es el cuerpo: esto es irrefutable, el cuerpo queda y que los familiares hagan las exequias correspondientes. Pero entonces, del cuerpo, ¿qué es lo contrario? El alma, lo que mueve y anima al cuerpo (cabe preguntarse si los animales tienen alma o espíritu).

Ahora que si aceptamos eso que tanto (ay, tanto) decía mi padre, de "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que ha Dios preparado para aquellos que le aman" pues qué maravilla nos espera y que suerte es, en este contexto, el paso a la otra vida. Creo que coinciden la visión griega y la cristiana en asegurar que el cuerpo es un lastre con el que sufrimos y gozamos, al que hay que procurar lo menos posible, lo único que hace es distraernos de la verdad, pues la vista, el gusto, el olfato, el oído y el tacto está en constante interacción con el ambiente y nos impiden descubrir, descubrirnos.

Morir es en realidad el mejor regalo: por eso todos lloran en el funeral, porque piensan "¿Por qué él y no yo?". Todos desean llevarse a casa el premio y ¿por qué no decirlo?, la muerte es el regreso (o la llegada) al cielo, es la promesa de la Resurrección y, para los pesimistas, al menos es el descanso del tumultuoso mundo. Deberían de cambiarle el nombre a la pena de muerte y ponerle regocijo de muerte.

6 comentarios:

Cyn dijo...

Si los guerreros reencarnan en mariposas... yo ya no tengo esperanzas? =(

salutos y abrazo amigoo!

Notebooks dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Notebook, I hope you enjoy. The address is http://notebooks-brasil.blogspot.com. A hug.

Anónimo dijo...

¡Jajái! Pa' que vean que soy internacional y me mandan hasta mensajitos en inglés (de un blog brasileño, eso es extraño...). ¿Cuántas veces he dicho que decir que algo es "very interesting" significa que no tienes ni idea de qué decir? Bueno, si alguien quiere aprender algo de los Notebooks (que son como laptops, creo yo), pues píquele al link y deje que su compu se llene de virus =D (y luego que por qué la mía los obtiene...).

¡Saludos!

PD. Notebook es un blog muy interesante, visítenlo...

El sopero de evacuación

Anónimo dijo...

Lo que no se logra en esta vida, pos se reencarna para terminarlo en la otra. A menos que se logren en esta y no haya necesidad de volver. La mayoria de la veces sólo andamos por estos rumbos con la única intencion de ser felices. La mayoria de las veces olvidamos a que venimos.
Yo por eso he reencarnado ya varias veces, se mi proposito mas olvido recordarlo a tiempo.

saludos.

(que tonteria ponerse como anónimo pero bueno ni modo)

Mely dijo...

El último párrafo me hizo recordar un sueño que tuve, cuando era niña, semanas después de que murió mi abuelo, creo que ya te lo he contado.

Lo esencial de ese sueño era la pregunta que le hacía a mi abuelo, "¿ya llegaste al cielo?" y él contestaba, "sí, pero no me dejaron entrar"

Me preocupé muchísimo, me hice muchas preguntas sobre qué se necesita para entrar al cielo.

Al final oré varias veces para que dejarán entrar a mi abuelo. Después ya no volví a soñarlo.

Fue entonces cuando descubrí el poder de una plegaria.

Bezo bezo.

El umbral del desierto dijo...

Quisiera decirte muchas cosas del alma y del cuerpo y algo sobre el helimorfismo de Aristóteles y luego retomado por Ssnto Tomás, y algo más sobre esa pregunta, quién muere, el alma o el cuerpo. y el que muere es la persona, la persona, y Cristo estuvo muerto y Cristo resucitó. Pero nada de esto puedo decirte. Nada puedo decirte que no tengas que andar tú y mirarte derrumbado del caballo, como Pablo y enfrentando una luz que nos aterra y amamos. Discúlpame Jesé, te quiero mucho, con todo respeto.