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Now playing: Extreme ways, compuesta por Moby, no sé quién interpreta

27.10.08

La palabra perfecta

LA PALABRA PERFECTA
LA MALDITA PALABRA PERFECTA VUELA DE TUS OJOS
Y SE ESCAPA

21.10.08

Reseña musical: una evocación

Cuando en 1987 apareció en el mercado el nuevo sencillo de los Banana Cream Monkeys titulado "Let's Take this Life to the Other Life" causó un revuelo mayúsculo (el minúsculo fue ocasionado por su disco anterior). Desde el punto de vista de numerosos observadores, entre los que no destacan músicos sino sociólogos y más bien biólogos que sabrá Dios por qué opinan en estos temas, el éxito se debió a dos factores: la letra subersivísima de la canción y el video selvático.

La letra subersivísima de la canción

El pesado problema de la letra surge desde el conflicto de la autoría: ¿quién fue el autor intelectual? Muchos apuntan... en sus cuadernos. Otros tantos afirman que ningún integrante del grupo sabía qué era lo que estaba sucediendo al momento de cantar y que ellos sólo abrieron sus bocas y de allí llegó la inspiración divina. Pero la versión más popular señala a Anaís Rendan como la que hizo la letra. Anaís, novia de Peter Stros en esos momentos, empezó a recitar los ingredientes del yoghurt de fresa que tenía al lado, ocurriéndosele así la tan citada primera oración: "Tómame de la cintura del yoghurt y báteme hasta que mis anémonas se vuelvan como pelusas".

Los arreglos de Mike Thompson sugirieron un ligero toque sarcástico a la idea de la canción, aunque, según declaraciones de Stros, esto fue sólo debido a que los oídos de los espectadores no estaban acostumbrados a la buena música (ustedes saben, música que ayuda a los pobres y da de comer al hambriento). La primera vez que la canción salió al aire le dio un calambre tan terrible en la cara que decidió salir mejor en la radio. En 1987 a nadie le importó la letra, sólo fue hasta que Anaís se suicidó y alguien descubrió que si escuchabas el disco al revés podías encontrar mensajes subersivos del tipo "me lavo los dientes con tu cepillo", "las plumas están defectuosas" y "se quieren y no son novios".

El video selvático

Los Banana Cream Monkeys hicieron el video cerca de una selva, allá en su país natal. Mucho se especuló si la selva era de coníferas o de palmeras planas y cuando por fin se encontró la verdad, ya a nadie le importaba. Por primera vez lanzaron el tan famoso y conocidísimo sello que los distinguiría como agrupación: un simpático changuito con un bote de crema untándolo a una banana. Inspirados en el changuito entrenado del video, los Banana Cream Monkeys no pudieron sentirse más que enternecidos por la dulce cara trompuda del primate.

"Let's Take this Life to the Other Life" fue el primer video en el que figuraban los integrantes del grupo abrazándose a un gran código de barras, mientras una tanda de furiosa gente salía corriendo del supermercado en busca de ofertas que saltaban, representadas con porcentajes. Cerca del final, cuando ellos estaban en la selva, la bolita superior del signo del porcentaje se caía y la diagonal lloraba como si fuera su último día matemático.

¿Ustedes qué experimentan al escuchar a los Banana Cream Monkeys?

15.10.08

Cuento a la Fitzgerald



Tal vez fue aquella noche de julio cuando nos enamoramos. Hacía tiempo que nos conocíamos, pero nunca coincidimos en las fiestas porque ella asistía más frecuentemente al Empire y yo al Candle. Fred, amigo de Joe Tinker, nos presentó.

- La sensación de la noche conoce al intelectual de los barcos.

Después de unas risas ahogadas pude ver sus ojos, pero ninguno de los dos dijo palabra alguna y rápidamente nos separamos.

Esa noche de julio ella se apareció con un vestido deslumbrante y me preguntó si yo era amigo de Joe Tinker. Le dije que sí, nos habíamos reconocido de inmediato, y estuvimos hablando del último verano que ellos pasaron juntos, antes de que Joe viajara a Francia para atender un problema de la embajada.

- Después de eso -dijo ella, con la nostalgia escapándosele de la boca-, sólo lo vi un par de veces en verano. Parecía una persona diferente.

La noche se tornaba densa, no había luna ni estrellas, pero la mirada de Ennie era suficiente para darle claridad a las cosas. Yo traté de que ella dejara de pensar en Joe, diciéndole que ese tipo de cosas sucedían a menudo. Cada que el viento soplaba ella se acercaba a mí, hasta que los dos quedamos abrazados, como por casualidad, como si algo mayor a nosotros nos obligara.

- Estoy horrorizada...

Le dije que se calmara. En mis brazos se sentía como si cuidara de un desvalido que lleva días sin comer: parecía enferma, pálida, ansiosa de que la noche terminara. Le prometí que todo se solucionaría, aunque mi voz temblorosa, creo, le aseguró lo contrario. Ella sonrió unos segundos y en esa sonrisa pude ver el contrato tácito que nos unía. Era como si me dijera que no teníamos por qué fingir, que todo este preliminar no era necesario. Y allí, de la nada, lo soltó, cayéndome como bomba en mi mente desierta.

- Ahora sé lo que se siente estar enamorada.

Jamás podré saber si lo dijo por Joe o por mí.

[de mi autoría, emulando al gran Fitzgerald]
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No podría recordar más tarde si la besó una o varias veces, aunque quizá pasaran una hora allí sentados, muy juntos y cogidos de la mano. Lo que más le sorprendió del amor fue que no parecía contener ninguno de los elementos de la pasión desaforada -remordimiento, deseo y desesperación-, sino una delirante promesa de felicidad, para la vida, para el mundo, como no había conocido nunca. El primer amor: ¡solo era el primer amor! ¡Qué sería el amor en toda su plenitud, en toda su perfección! No sabía que lo que estaba experimentando entonces, aquella mezcla irreal de paz y éxtasis, limpia de deseo, era irrecuperable para siempre.

[Extracto de "Amor de noche" de F. Scott Fitzgerald, tomado de la página 647 del volumen 1 de Cuentos de la editorial Punto de lectura, edición 2005]

10.10.08

Mala señal

Estoy pensando en qué quiero escribir... y eso es mala señal.