Dale al play si quieres escuchar.

Now playing: Extreme ways, compuesta por Moby, no sé quién interpreta

2.3.09

Confesiones

Debo confesar que carezco de recuerdos.
Murieron mientras vacacionaba, dicen los otros. Dice la historia que un volcán los convirtió en cenizas tan rápidamente que no tuvieron oportunidad de moverse. Y a partir de ese momento he trabajado duro para demostrarles a los demás que tengo recuerdos. Pero no, no los tengo. Mis experiencias son copiadas, mis anécdotas son inventos, cada cosa que digo es la opinión de alguien más.

Debo confesar que me he estado cansando demasiado.
Paso el día acostado, viendo películas o leyendo. Mi espalda sufre los daños y duermo de día pero en las noches la pesadumbre me acosa. Ahora mismo, mi cama se ha hartado de mí y me ha echado del colchón. Prefiere dormir sola. Permitió, eso sí, que me quedara con una colcha y con la sábana. Estoy al lado de ella y ella, indiferente, permanece inmutable, con el respaldo atrás y todo. Para vengarme he prendido la luz y he empezado a escribir. No podrá dormir. Al igual que yo.

Debo confesar que he estado viendo a un doctor en secreto.
El doctor no sabe mi nombre y sólo pregunta qué tengo. Para él, soy la persona más importante del mundo. Lo único que quiero es que me escuche, así que cada día llego con una nueva enfermedad o una fractura. Me golpeo el dedo con un martillo, dejo caer un ladrillo sobre mi pie, estrello mi cráneo contra el suelo. El doctor me regaña y dice que tenga más cuidado. Yo hago como que me siento apenado, finjo ser el hombre valiente y no grito con las inyecciones. Pero cuando me tiende su mano y me despido de él, lo único que puedo hacer es mirarlo con nostalgia. Aunque creo que él no se da cuenta.

Debo confesar que me degrado cuando estoy triste.
De verdad. Antes medía más de tres metros y la última vez que usé la regla sólo alcanzaba los dos metros. Mi joroba ya no aguanta a mi espalda y siempre entran en conflicto. Nadie puede mediar entre ellas. Yo, mientras tanto, me hago adicto a cambiar de canales y me conformo con la serie que he visto mil veces. Poco a poco mi cuerpo va desapareciendo pero guardo silencio. A mi alrededor, el mundo también calla. Estábamos equivocados y resulta que sí, el hombre es una isla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Debo confesar que me degrado cuando estoy triste"...y no será que cuando estás alegre te acrecientas y así vas logrando más o menos un equilibrio?... como Alicia... no sé si un equilibrio (ni siquiera sé si eso es lo que se quiere-busca), pero al menos se consigue un no desaparecer...

Emilia Eloísa.

P.D. Oiga, mi estimado letrólogo, nos sigue debiendo la publicación del cuento ganador, no?