Dale al play si quieres escuchar.

Now playing: Extreme ways, compuesta por Moby, no sé quién interpreta

26.8.09

La perfección está en el ojo ciego

¿Qué mejor idea de lo perfecto que la que tiene una persona ciega? Piénsenlo así: jamás ha visto a un ser humano ni a una pintura ni siquiera los colores. Lo único que tiene son las sensaciones, esas cosas extrañas que para Parménides representaban la falsedad. Según esto, la dóxa, la opinión, es sumamente engañosa, pues es móvil y cambiante, en cambio el pensamiento, se supone, es la única vía para llegar a la verité, ¿usted va a creer?
Regresando al asunto del ciego, el ciego sólo puede asirse del sentido y, por lo tanto, sus ideas sólo se basan en opiniones. ¿Y por qué no en pensamientos? Porque, me parece, para llegar al pensamiento hay que conocer el objeto pensado y, si de perfección se trata, ¿cuál sería el parangón de la perfección para un ciego? Carecería de un sistema comparativo, al menos, visual (podemos decir que este ciego sabe cuándo una voz es bella o sonora y cuando es tosca o quieta). Entonces, ¿todo es perfecto a los ojos de un ciego?
Todo esto me vino al pensar en la idealización que el hombre tiene sobre la mujer y que la mujer tiene... sobre la mujer. Los estándares de belleza, cambiantes según la época, determinan no sólo la atracción física y el deseo sino que condicionan la propia capacidad de admirar la belleza y de definir conceptos como perfección, armonía, complicación, estética. Por lo perfecto entiendo una sincronización o un conjunto de características en equilibrio (90-60-90, un libro con el texto justificado, un triángulo equilátero), pero la perfección nunca ha sido una cualidad propia del ser humano: que el ser humano la pueda lograr es una cosa, pero que el ser humano la tenga es otra muy distinta. La mujer perfecta y el hombre perfecto son y no son, se suscribe, por lo tanto, en la opinión, en la dóxa: sólo existen en las sensaciones, son cambiantes, móviles. Ella para mí es perfecta, pero no lo será para los demás. Por eso, ella, para el ciego, y todas las demás ellas, para el ciego, son perfectas. Perfectas, al menos, en un plano superficial.

Colorario:
¿Y si este ciego de pronto ve, qué? No hablemos de Marianela, sino que... a un ciego, en edad adulta, ¿le atraerán de pronto las mujeres? ¿Cómo atravesó su adolescencia siendo ciego? ¿Cómo reaccionó su cuerpo ante la necesidad del contacto femenino? ¿Qué era lo femenino para este ciego? Sabrá de la existencia de las mujeres y las reconocerá, quizá, por su diferente voz, pero ¿sabrá de su apariencia? ¿Y si cree que un hombre es una mujer se sentirá atraído por los hombres? Necesito hablar con un ciego...

17.8.09

Promesa

Prometo solemnemente que, en cuanto haya internet, las actualizaciones surgirán cual hierbas malas en el jardín de la casa.